Recientemente se hizo viral un vídeo de la canciller alemana Angela Merkel en pleno episodio de lo que los expertos han coincidido en calificar como deshidratación. Merkel fue objeto de unos temblores que la obligaron a detener un acto oficial para reaparecer al poco tiempo visiblemente recuperada, alegando que, en un día de extremo calor en Berlín, su cuerpo no había tenido suficiente agua para funcionar y que tras hidratarse ya se encontraba mejor.

«Con la edad se va perdiendo la sensación de sed, de manera que cuantos más años cumplimos más hincapié debemos hacer en mantenernos hidratados.”


Pese a que ha habido voces que han cuestionado la veracidad de esta historia, ya que no es la primera vez que Merkel tiene espasmos y temblores en actos públicos, lo cierto es que la hipótesis de deshidratación es perfectamente plausible, ya que “con la edad se va perdiendo la sensación de sed, de manera que cuantos más años cumplimos más hincapié debemos hacer en mantenernos hidratados”, explica la nutricionista especializada en nutrición deportiva Encarni Pérez. Además de los espasmos, la deshidratación puede dar lugar “a náuseas, mareos, fatiga… ya que el cuerpo necesita regular su temperatura, y ante la imposibilidad de hacerlo acaba reaccionando”.

«Optar por una alimentación adecuada es tan importante como beber agua.»

Las altas temperaturas nos obligan a ser especialmente rigurosos con la hidratación, que va más allá de beber agua y que puede lograrse también a través de la alimentación. Es conveniente no obsesionarse con beber una cantidad concreta de agua, ya que esta cifra puede variar en función de las necesidades y estilo de vida de cada persona, e incorporar a la dieta alimentos que nos hidraten al tiempo que nos alimenten. Estos son algunos de ellos:

Sandía

La sandía es, seguida del melón, la fruta hidratante por excelencia, con un 95% de agua. Su escaso aporte calórico –unas 20 calorías por cada 100 g– la convierte en una fruta ideal para refrescarnos e hidratarnos, pues además es tan versátil que se puede cocinar de diversas maneras.
“Una buena idea es preparar batidos de sandía: simplemente hay que batirla y si nos apetece un granizado meterla en el congelador”, explica Pérez, que añade que otra de las ventajas de los batidos de sandía es que no necesitan azúcares añadidos, pues la fruta ya contiene fructosa. Otra opción que suele prescribir la nutricionista es utilizarla en ensaladas. “Hay muchas maneras de combinarla, por ejemplo con mozzarella y un toque de orégano”.

Pepino

Tiene vitaminas del grupo B, ácido fólico y minerales como calcio, hierro y zinc. Contiene, además, alrededor de un 95% de agua y apenas 11 calorías por cada 100 g, de manera que es un alimento ideal durante todo el año, pero especialmente cuando aprieta el calor.
Pérez recomienda “añadir rodajas de pepino y limón en una jarra con agua y dejarla en la nevera, pues además de hidratarnos el pepino le dará sabor” y suele prescribir también a sus pacientes una receta súper hidratante con el pepino como protagonista que causa furor. “Es una modalidad de gazpacho que preparamos en Murcia, muy popular. Colocamos en un bol agua fresca, un par de hielos, vinagre, aceite, sal y orégano y añadimos pepino, tomate y cebolla a trocitos, sin triturar. Se come con cuchara como una sopa y es muy hidratante, sabroso y nada calórico”.

Melón

Contiene cerca del 90% de agua y, como la sandía, permite múltiples preparaciones. Una opción es elaborar helados caseros, una receta que en realidad funciona con cualquier fruta. “Simplemente tenemos que congelar una porción de melón, batirlo junto a un yogur natural, y conseguiremos una textura cremosa que podremos comer con cucharita”, recomienda Pérez. Si le añadimos un ‘topping’ de frutos secos triturados o semillas, el resultado será aún más nutritivo, muy completo.

Tomate

Alimento veraniego por excelencia, contiene una gran cantidad de agua –alrededor del 90%–, además de vitamina C, antioxidantes y otros nutrientes. Verduras como espinacas, espárragos o apio también son ricos en agua, de manera que si las incorporamos a la dieta y tomamos agua con regularidad no deberíamos preocuparnos en exceso por la hidratación. “Si tomamos estos alimentos, frutas, ensaladas, zumos, cremas y sopas probablemente el cuerpo no nos demandará beber tanta agua”, explica la nutricionista Paloma Quintana.
Para saber si estamos bien hidratados, Pérez, por su parte, recomienda que nos fijemos en el color de la orina. “Si es oscura, de un color amarillo intenso y esto no se debe a la ingesta de medicamentos o a otras causas, es que el riñón está acumulando toxinas porque no bebemos suficiente agua”, explica la nutricionista, quien recuerda que el agua es fundamental, además, para numerosas funciones vitales y para el aspecto y salud de la piel.

Piña

Es un superalimento donde los haya, pues además de hidratante y nutritiva “es una fruta que favorece el proceso digestivo, que nos ayuda a desengrasar y a dar un respiro al hígado y al aparato digestivo”, explica la nutricionista Pilar Esquer, profesora de la escuela Gasma, en Castellón. Es una fruta ideal cuando “se ha sometido al organismo a un sobreesfuerzo”, algo muy habitual en verano, una época en que se suele abusar del alcohol y el tapeo. Esquer recomienda combinar la piña con alimentos como el kefir, “un fermentado fantástico que también contribuirá a que la flora se vaya restaurando”.

Té e infusiones

Tés y otras infusiones frías acompañadas de hielo son ideales para hidratarnos en verano. Y no solo eso, ya que se convierten en la bebida ideal cuando salimos a tomar algo y queremos huir de las recurrentes cañas que aportan calorías y alcohol. Algunas infusiones diuréticas, como el diente de león o la cola de caballo, también son ideales para tomar con hielo en estas fechas, ya que además de aportarnos hidratación actuarán contra la retención de líquidos, más acusada cuando aprieta el calor.
Laura Conde
Fuente: diairo «La Vanguardia»
Fotografía: diario «La Vanguardia»
https://www.lavanguardia.com/come
 

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