Nicolás Romero Lara fue subdirector del programa de TVE «Saber y vivir». Es licenciado en Periodismo y Medicina. Su última aportación es el libro «Si te gusta comer, aprende a adelgazar» (Ed. Martínez Roca). Entre sus consejos, como el de hacer ejercicio, insiste en no comer con el piloto automático o con hambre desaforada, que se controla haciendo cinco comidas al día y primando los vegetales.

-Sencillo y difícil: si te gusta comer, aprende a adelgazar.

-Va en mi línea. Consiste en alimentación saludable, ejercicio físico y apoyo psicológico. La gente tiene culpa por comer y con dietas milagrosas que llevan a tener obsesión por la comida, con lo que significa estar delgado como prestigio social. Desde 1975 se ha triplicado la población obesa en el mundo. No sabemos cómo atajarlo. El 60% de la población española, más de uno de cada dos, tiene sobrepeso.

-¿Queremos estar delgados por salud o realmente sólo por estética?

-La sociedad ha desarrollado obesofobia, con esa condena sobre el azúcar y el gasto médico hacia los obesos. Hay una discriminación y unas acusaciones contra los obesos que si fueran contra cualquier otro colectivo del ámbito de la salud, como los fumadores o los drogodependientes, la gente se echaría a la calle. Hay que estar en forma sobre todo por salud.

-¿Con la crisis aumentó la obesidad en España?

-Sí, hay un avance del estudio de epidemiología sobre la obesidad elaborado entre 2005-2016 en el que se plasma que con la crisis la obesidad aumentó en 4 puntos. Desde el 16% al 20%.

-Porque comer bien parece resultar caro…

-La obesidad aumentó con la crisis porque comemos peor y hay más sedentarismo. Estamos imbuidos por la comida más barata. Pero lo digo en mi último libro: no podemos basar lo sano en la comida de la abuela, en productos temporada… Si todos comiéramos de proximidad millones de personas en el mundo no podrían desayunar zumo de naranja. Comer sano no es comer caro, hay muchos productos asequibles con los que podemos hacer una dieta diaria sana y barata.

-Pues destaque alguno.

-Las legumbres. Son extraordinarias. Son integrales y por apenas un euro tienes un bote de legumbres cocidas, en su punto y sin apenas conservantes. El tomate triturado de lata aunque sea procesado realmente tiene ácido cítrico y poco más. Son excelentes. No estamos hablando de ultraprocesados. Poner la cocina de la abuela como el ideal exclusivo es vivir en un mundo paralelo. Lo importante es no desanimarse a cocinar en casa productos de siempre y no vernos tentados a ir a la hamburguesería porque es más rápido.

-¿Qué podemos hacer con un bote de garbanzos, además de hummus?

-Puedes añadirle berberechos, sepia. Todo lo que es mar le viene bien a las legumbres. También se puede hacer una ensalada, con atún, tomate y cebolla. Se puede evitar el chorizo de las legumbres. Las semillas como las legumbres, frutos secos o el huevo, que podría compararse con una semilla, son alimentos compensados y baratísimos. Los huevos podrían ser la proteína de más calidad que tenemos y por 25 céntimos tenemos un huevo de gallinas camperas. También contemplo el respeto animal. Es muy caro fabricar carne.

-¿Deberíamos erradicar la carne de nuestra alimentación diaria?

-El pescado es más interesante nutricionalmente. Me quedo con unos mejillones al vapor y un sofrito por encima. La dieta no puede ser monótona y todo a la plancha. Las investigaciones apuntan a que el sabor es importante. Hay que disfrutar comiendo. Tenemos productos bajos en calorías, sin lactosa, pero con poco sabor. Es importante que todo lo que comamos tenga sabor. Nos saciaremos antes.

-¿Del atracón con rapidez qué es peor: las patatas fritas o las pizzas?

-Una pizza es un recipiente de masa con queso graso y grasas. ¿Necesitas eso realmente? ¿La patata frita de bolsa que es? Una lámina de hidratos que hace de papel secante de grasa.

-¿Pero hay alternativas ricas, atrayentes para los jóvenes consumidores?

-La industria nos ha bombardeado con sus productos ultraprocesados. Con un euro te cuestionas: ¿qué compro, un par de manzanas o un paquete de galletas de chocolate? La creencia propugna que las galletas te van a quitar el hambre y las manzanas, no. No es cierto. Hay una predisposición y lo hacen la marcas para que elijamos lo no saludable. Nos hablan de su pan integral, de las conservas bajas en sal: preferencia por ultraprocesados. Se puede fomentar el picoteo de frutas y verduras. Reducir los refrescos azucarados. Eso supone campañas de sensibilización.

-Si pensamos en un menú barato nos vamos al burguer. Por dos euros dan una hamburguesa.

-Hay que pararse a pensar en qué te pueden dar realmente por dos euros. Tiene truco: está claro que no es de buena calidad. La proteína animal es cara de producir y hay que preguntarse cuántos ADN tiene, cuántas sustancias diferentes tiene una hamburguesa de dos euros.

-Y por dos euros tendríamos una gran tapa…

-Es un gran hábito. Hemos pasado a comer mal con mucha cantidad. Las tapas son pequeñas porciones de platos variados, con sabor y calidad. El cerebro pide variedad. Tomarte dos tapas de cocina nuestra siempre será más sano e interesante que dos hamburguesas. Evitemos las grandes raciones.

-Nos venden que las hamburgueserías son divertidas. Tienen parking gratis.

-El sistema nos incita a comer y nuestros kilos son su ganancia. Las marcas de restauración en los centros comerciales tienden a incitar a que se coma mucho: porque así vas a comprar más. El refresco más vendido del mundo no da ningún estímulo de gran sabor al cerebro, sólo induce a comer más.

 
Fuente: «Diario de Sevilla»
Fotografía: M.G.
Francisco Andrés Gallardo

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