El aguacate es una fruta llena de virtudes. No contiene azúcar, favorece la absorción de nutrientes, aporta sustancias naturales que colaboran en el control del colesterol, es muy rica en potasio y la mayoría de su grasa es monoinsaturada. Además es saciante. Incluso existen estudios que relacionan el consumo diario de aguacate fresco con una mayor resistencia frente al deterioro cognitivo.

El consumo en España ha crecido, aunque todavía está lejos del consumo de los países del norte de Europa. En cuanto al cultivo, España se ha erigido en cuarto productor europeo, centrando sus esfuerzos en la variedad Hass. Se caracteriza por su sabor a avellana, una piel oscura, una carne amarillenta y un tacto rugoso. Se comercializa de enero a junio, pero otras variedades con otros periodos de cultivo y comercialización permiten que el aguacate esté siempre presente en los lineales de venta de fruterías y supermercados.

El aguacatero precisa de clima subtropical. En España tiene el epicentro en la comarca de la Axarquía, Málaga, pero también en Granada y Canarias, y comienza a proliferar en el litoral de la cornisa cantábrica. Es de hoja perenne, procede de regiones centroamericanas y puede alcanzar una altura de 20 metros.

El aguacate es apto para el consumo cuando al sacudirlo se percibe el movimiento del hueso del interior o si cede levemente al presionarlo. Si se desea acelerar su maduración, bastará con envolverlo en papel de periódico junto a una manzana o un plátano durante un par de días, o bien lejos de la luz y con una temperatura ambiente en torno a 20 ó 22 grados durante una semana. Si lo que buscamos es lo contrario, evitar que madure, el sitio ideal es el frigorífico envuelto de forma que no le alcance el aire.

 

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Fuentes: Plantae-Agro, exoticfruitbox.com, Diario de Sevilla

 

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