La digestión es un proceso muy complicado en el que no solo están involucrados órganos como el estómago, el páncreas o el intestino y las sustancias que estos generan para ayudarnos a asimilar los nutrientes necesarios, también están implicadas las emociones y, cómo no, los alimentos que tomamos y que juegan un papel esencial. Un proceso crucial del que depende nuestra salud, porque lo peor de una mala digestión no son esas molestias que a veces sentimos al acabar de comer, como la hinchazón abdominal, el dolor de estómago o los gases, sino que a largo plazo pueden derivar en una enfermedad o carencia nutricional.

Para que esto no suceda, la doctora Conchita Vidales, especialista en nutrición y dietética humana y miembro de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicología Médica de Madrid, explica en su nuevo libro cómo hacer la digestión perfecta. «Para ello, debemos antes aprender a alimentarnos correcta y equilibradamente, y abandonar costumbres, hábitos y estilos de vida poco saludables», explica la experta.

“Tomar agua de coco, beber tisanas e incluir en nuestra dieta diaria probióticos, hortalizas de bulbo y frutas de temporada ayudan a nuestra flora intestinal.”

«Dice un eslogan publicitario que la buena digestión es la que no se nota, y así es, pero es que además esa buena digestión es el paso imprescindible para el buen funcionamiento de las células y de todos los órganos», agrega. Y, aunque a millones de personas en el mundo les puede parecer imposible, conseguir una digestión perfecta, o casi, pasa por incluir en nuestra dieta de tres a cinco veces al día alguno de estos alimentos recomendados por la doctora Vidales: hortalizas como zanahorias, remolacha, patata, nabo, calabaza o cebolla, por ser verduras de bulbo que absorben todos los nutrientes que da la tierra; frutas de temporada recogidas en su momento óptimo de maduración, ya que gracias a sus vitaminas y fitoextractos se equilibra la función de los órganos digestivos, y productos lácteos con probióticos (kéfir o yogur), que contienen bacterias ‘amigas’ de nuestra flora intestinal.

Si no incluyes tres piezas de estos alimentos en tu día a día, tu salud intestinal acabara ‘protestando’, si no lo hace ya. «Desde un simple estreñimiento hasta patologías más graves, como la diverticulitis, los pólipos y/o los tumores, se pueden estar formando en tu intestino si no lo cuidas correctamente», agrega la doctora.

“Lo peor de una mala digestión no son esas molestias que a veces sentimos al acabar de comer, como la hinchazón abdominal, el dolor de estómago o los gases, sino que a largo plazo pueden derivar en una enfermedad o carencia nutricional.”

Así, una buena cesta de la compra es un primer paso para favorecer el proceso digestivo. Para comenzar, además de los alimentos ya mencionados, no hay que olvidarse de incluir en ella algunos alimentos ‘extra’ como el agua de coco, un excelente depurativo que ayuda a eliminar toxinas y parásitos intestinales. También es un laxante natural muy efectivo gracias a que contiene mucha fibra. Y, además, es una bebida isotónica natural, perfecta para tomar tras la práctica deportiva.

También es interesante acostumbrarse a tomar tisanas. Algunas más ‘exóticas’, como la de achicoria, ayuda a combatir las flatulencias, la de diente de león combate el estreñimiento y la de hinojo la diarrea. No olvidamos tampoco las tradicionales, esas de toda la vida como la de poleo, efectiva contra las lombrices y las malas digestiones, la manzanilla, un alivio para toda digestión pesada, y la de anís, usada incluso en casos de gastritis.

En cuanto a la hora de preparar los alimentos, no todas las técnicas culinarias son igual de recomendables. Las mejores: la cocción al vapor y el papillote, la plancha -ideal para alimentos vuelta y vuelta-, el salteado y el horneado. También se pueden hervir las verduras, pero ojo con tirar el caldo, repleto de nutrientes.

P. Manzanares

Fuente: diario “Las Provincias”

http://cosaspracticas.lasprovincias.es/salud/noticias/201605/19/trucos-para-hacer-mejor-20160519125841.html