Cuando una persona busca perder peso o es diagnosticada de diabetes, una de las primeras recomendaciones que se dan, es sustituir los alimentos y bebidas azucaradas por su formato light o edulcoradas. Actualmente, la evidencia demuestra que no está tan claro que sea la mejor opción para la salud y ni mucho menos podemos asegurar que no fomenten el aumento de peso.

Diversos estudios tanto observacionales como de intervención en animales, están cuestionando la antigua creencia de que las bebidas edulcoradas son buena opción para combatir la obesidad o la diabetes mellitus tipo II. Para poder obtener evidencias más claras sería necesario corroborar los resultados con estudios de intervención en humanos a largo plazo.

Consumo de refrescos en España:

Según el Informe de Consumo de Alimentación en España del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de 2015, el consumo de bebidas refrescantes dentro del hogar, disminuyó un 2,7%. Aun así, el consumo  per cápita anual en el hogar de este tipo de bebidas fue alto, de 41,1 litros/persona/año, dentro de los cuales aproximadamente 10 litros corresponden a bebidas light o edulcoradas. Con respecto al año anterior, las bebidas light aumentaron su consumo en un 4,7% en detrimento de las azucaradas.

En cambio, fuera del hogar aumentó el consumo de refrescos a 373,23 millones de litros siendo también cada vez más alto el de bebidas light. Cabe añadir que las cifras de consumo de refrescos son mucho más alarmantes en Estados Unidos donde no han dejado de subir desde 1965, especialmente de las bebidas light en los últimos años.

Problemática de las bebidas light:

Las bebidas refrescantes son una importante fuente de azúcares que no aportan otro tipo de nutrientes, es decir, son calorías vacías. Según la OMS, los niños no deberían tomar más de 25 gramos de azúcares al día (sin incluir el contenido en frutas, verduras y lácteos), y los adultos no deberían superar los 50 gramos. Un solo refresco de lata supera el límite máximo aconsejable en niños y ronda cerca del de los adultos. Por esta razón, cada vez más se ha inculcado la idea entre la población de que consumir bebidas light, acalóricas y sin azúcares, es mejor opción para la salud y no fomentan el aumento de peso. En contraposición, las nuevas investigaciones parecen haber encontrado como el aumento en el consumo de bebidas light no se corresponde con una disminución de las tasas de sobrepeso y obesidad, sino que incluso se correlacionarían con un aumento de las mismas.

“La ausencia de datos que corroboren que las bebidas edulcoradas proporcionan beneficios frente a la obesidad o la diabetes, y el aumento de estudios científicos que observan efectos perjudiciales, nos lleva a concluir que no deben recomendarse las bebidas light.”

De hecho, un nuevo metaanálisis publicado en la revista PlosOne pone de manifiesto la preocupación por los posibles efectos compensatorios al tomar este tipo de bebidas, que podrían inducir un aumento de peso de manera similar que si hubiéramos consumido  azúcar. Existen varios mecanismos propuestos que expliquen este hecho, aunque ninguno confirmado por el momento. Entre los más destacados encontramos que las bebidas light podrían ser capaces de activar los receptores del sabor dulce, incrementando así nuestra necesidad de consumir algo azucarado y además aumentando nuestro apetito. Se cree que podría ser debido a una desregulación de hormonas intestinales de hambre y saciedad.  Por otro lado, es probable que al consumir bebidas sin calorías, termine compensándose con la ingesta de otro tipo de alimentos para saciar el hambre que generan y que normalmente son hipercalóricos.

De acuerdo a lo anterior, diversos estudios han observado como un consumo habitual de bebidas light se asocia con un aumento de peso, del Índice de Masa Corporal (IMC) y del riesgo cardiometabólico (diabetes y enfermedades cardiovasculares). Pese a ello, como no son estudios de intervención a largo plazo, no se sabe si pueden existir factores de confusión como el estilo de vida que acompaña a las personas que consumen más bebidas light , como el fenómeno conocido como “mentalidad Big Mac y bebida light”. Este término explica como al pedir una bebida acalórica, nos sentimos menos culpables de tomar un menú alto en grasa como una hamburguesa con patatas fritas. Algunas investigaciones de comparación entre consumo de bebidas azucaradas o light han observado como el aumento de peso no difiere significativamente si se consumen cantidades de refresco similares. Además, se ha visto que los niños que habitualmente toman refrescos light tienden a comer más y a tener mayor obesidad en la edad adulta por lo que no es una estrategia para la reducción de peso.

En cambio, otro grupo de investigaciones ha encontrado un efecto nulo o incluso modestas reducciones de peso. Es importante aclarar que la mayoría de las investigaciones que no encuentran asociaciones con la obesidad, son patrocinados por empresas privadas, lo cual hace más compleja la situación.

Otros estudios han llegado a hablar de que el consumo de edulcorantes habitualmente puede influir en nuestra microbiota intestinal, que a su vez, es capaz modificarse y predisponer a la obesidad o incluso a desarrollar intolerancias a la glucosa que podrían desembocar en diabetes tipo II

” Sería recomendable reevaluar el consumo masivo y sin supervisión de estas sustancias que existe en la actualidad, ya que no conocemos con exactitud su repercusión a largo plazo.”

Específicamente un estudio de American Journal of ClinicalNutrition, investigó sobre la asociación entre el consumo habitual de bebidas light y la diabetes tipo II en una cohorte de 2680 hombres que se siguieron durante más de 20 años. Los resultados obtenidos afirmaron que había una asociación estadísticamente significativa entre el consumo de estas bebidas y un aumento del riesgo de padecer diabetes tipo II, aunque no se sabe hasta qué punto influyeron los demás factores como el estilo de vida.

Incluso se ha llegado a relacionar un mayor riesgo de accidente cerebrovascular entre los consumidores habituales de bebidas edulcoradas que en los que tomaban bebidas azucaradas. Se concluye un posible aumento de riesgo cardiovascular debido a estas bebidas aunque no se ha encontrado asociación con el infarto de miocardio ni con otras patologías vasculares.

Uno de los estudios de mayor repercusión en esta área ha sido llevado a cabo por la “American Heart Association” y publicado el pasado 20 de abril en las revistas “Stroke” y “Alzheimer´s and Dementia”. En él se demuestra como personas que toman diariamente refrescos light o zero tienen el triple de riesgo de desarrollar Alzheimer o sufrir un ictus isquémico que aquellos que toman como máximo solo un refresco a la semana. Como el estudio es observacional, no se puede asegurar con certeza que los edulcorantes sean la causa directa hasta nuevos estudios pero sí se ha podido comprobar que estas asociaciones no se dan cuando se consumen bebidas azucaradas libres de edulcorantes.

 

Fuente: Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

http://www.nutricion.org/noticias/noticia.asp?id=126