Es muy importante cenar de forma equilibrada y liviana si queremos mantener el peso y adelgazar. Además, cuidar la calidad de los alimentos a esta hora del día es fundamental.

Elegir los alimentos que van a componer la cena, la cantidad de los mismo e incluso la hora a la que se ingieran son cuestiones directamente relacionadas con nuestro peso.

El dicho “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo” tiene una absoluta base científica. Controlar la ingesta calórica en la cena puede ser la clave, ayuda a controlar el peso y mejorar incluso la calidad del descanso nocturno.

Es común escuchar en consulta personas que afirman comer bien y equilibrado durante el día pero descontrolarse en las cenas. Esto se debe generalmente al estrés inconciente a lo largo del día y a que se realizan comidas muy escasas y desequilibradas; al llegar a la casa desatan la ansiedad, arrasando con la heladera o alacena. Ingieren mayor volumen y calorías en dos o tres horas, todas juntas y luego se acuestan.

“El dicho desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo tiene una absoluta base científica.”

En otras oportunidades el error no está tanto en la cantidad sino en la elección de los alimentos y la desorganización con la que se preparan las cenas. Aquellas personas que creen no cenar, arman solo sandwichs, galletitas con queso y fiambres, etc, que la mayoría de las veces son hipercalóricas y muy ricas en grasa.

Una cena informal no tiene por qué ser hipercalórica y desequilibrada, puede armarse con un plato combinado, que además ayude a controlar la calidad incluyendo pequeñas cantidades de distintos alimentos: un alimento proteico (clara de huevo, quesos magros, atún antural, pescados, pavita), una porción vegetal (vegetales crudos o cocidos) y carbohidratos complejos y saciantes (legumbres, cereal, pasta). Al combinar varios alimentos las porciones pueden ser menores

La cena es una comida importante, que tiene que ser equilibrada y completa pero siempre más liviana, ya que es la última ingesta del día antes de acostarse, cuando el gasto de energía es mínimo.
Por último es importante reducir o eliminar aquellos alimentos que requieran mayor tiempo para su digestión, ricos en grasas, frituras, con importante aporte calórico, que a esa hora el cuerpo ya no necesita ni va a quemar.

Cristina Maceira

 

Fuente: Nutrar

http://www.nutrar.com/site_contents/view/5130