En el trabajo se evaluó el impacto del consumo de pan (blanco e integral) en una población avanzada con alto riesgo cardiovascular.

Bajo la campaña Pan Cada Día, varios investigadores del departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia, pusieron sobre la mesa una hipótesis arriesgada: Las personas que consumen pan a diario presentan unos parámetros clínicos más saludables -desde el punto de vista cardiovascular- que aquellos que no lo consumen o lo hacen de forma irregular.

Además, los consumidores habituales de pan integral mostraron una concentración de insulina en sangre significativamente menor que los no consumidores sin que eso se asociara a unos mayores niveles de glucosa en sangre, lo que indica un buen funcionamiento de esta hormona. Entre los consumidores de pan blanco estas observaciones no se aprecian con tanta rotundidad.

Según diferentes estudios, el consumo de cereales integrales también está asociado a un menor índice de masa corporal, circunferencia de cintura y a una menor adiposidad abdominal.

Estos alimentos provocan una mayor saciedad, mejorando la sensibilidad a la insulina, la presión arterial, el metabolismo lipídico y la inflamación, con beneficios globales sobre el riesgo cardiovascular.

Diario “Qué”