Caries, incremento de peso, aparición de hipertensióndiabetes, colesterol alto o hambre sin control son algunas de las consecuencias que tiene seguir rica en azúcares.

¿Pero qué ocurre cuándo decides dar el paso y reducir el consumo de azúcar? Francisca Esteve Claramunt, profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad Europea de Valencia y Mireia Elías, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), nos explican los principales cambios que se producen en el organismo:

  • Pérdida de peso: el consumo de azúcar libre o bebidas azucaradas propicia que aparezca el sobrepeso y la obesidad de las personas. Al reducir el azúcar también se disminuye la ingesta de calorías vacías, es decir, aquellas que no tienen ningún valor nutricional y hacen aumentar el peso.
  • Menor riesgo cardiovascular: “reducir el peso ya es un garante fantástico para una mejor salud cardiovascular. El consumo de azúcar afecta a otras variables como la presión arterial y la presencia de lípidos sanguíneos como triglicéridos o colesterol LDL y total”, añade Esteve.
  • Regulación del apetito: cuando los alimentos con exceso en azúcar y/o ultra procesados invaden nuestra alimentación aparece una resistencia a la leptina, hormona involucrada en el apetito. Al reducir la cantidad de azúcar dietético se revierte esa resistencia y se recupera el correcto funcionamiento del apetito“El azúcar estimula los antojos por lo dulce, por eso mientras más productos dulces consumes, mayor será la necesidad de comerlos. Por ejemplo, cuando estás ansioso, estamos de celebración o tristes pensamos en alimentos azucarados, no en vegetales. Al reducir la ingesta de azúcar no se estimula el apetito sin tener hambre”, apostilla Elías.
Al reducir el azúcar también se disminuye la ingesta de calorías vacías, es decir, aquellas que no tienen ningún valor nutricional y hacen aumentar el peso.
  • Recuperación del umbral de los sabores: si seguimos una dieta baja en azúcar, somos capaces de restaurar los umbrales de percepción de los sabores. “Del mismo modo que cuando se deja de fumar se recupera olfato y apetito, las personas que dejan de consumir tanto azúcar son capaces de notar cambios significativos tras 2-3 meses, percibiendo los dulces hasta un 40 por ciento más dulces que quienes sí siguen tomando azúcar”, afirma Esteve.
  • Aumentamos el consumo de vitaminas, minerales y fibra: las personas que consumen grandes cantidades de azúcar (más de un 25 por ciento de sus calorías totales) experimentan una reducción en el consumo de calcio, vitamina A, hierro y cinc y fibra, que son nutrientes buenos y necesarios.
  • “Evita que se presente la resistencia a la insulina. A mayor cantidad de azúcar en la dieta, mayor sobrepeso y obesidad. Esto, a su vez, aumenta el riesgo de alta presión, niveles altos de colesterol en sangre y diabetes tipo 2”, matiza Elías.
  • ¿Mayor esperanza de vida? Por último, Esteve dice que “parece lógico pensar que, si se aplican las anteriores mejoras y prevenciones, gozaremos de una mayor calidad y esperanza de vida. Pero, por si fuera poco, también hay motivos a nivel bioquímico que hacen pensar que una dieta baja en azúcar y también energía podría ser uno de los factores que aumenten la longevidad. Si, además, esta moderación calórica se hace a partir de las calorías vacías del azúcar, tendremos muchos más motivos para pensar que estamos en el buen camino”, concluye.

Mar Sevilla Martínez

Fuente: Cuidate Plus

Fotografía: Cuidate Plus

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