A muchos nos gustaría poder ir al mercado cada día a comprar los alimentos frescos que vamos a preparar para la comida. Pero, no todo el mundo tiene el tiempo que se necesita. Así que, lo más común es hacer una gran compra semanal o mensual para llenar nuestras neveras y que algunos de los alimentos que compramos se pongan mal antes de comerlos.

Existen, sin embargo, algunas formas de hacer que duren un poco más

Fechas de caducidad y consumo preferente

Lo primero que debemos tener claro es qué nos quieren decir los productores cuando nos hablan de la fecha de caducidad y del consumo preferente.

La fecha de caducidad, explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), debe estar impresa en todos los alimentos “muy perecederos y con riesgo microbiológico”, como las carnes y pescados crudos. En estos casos no es recomendable consumir los alimentos una vez pasada la fecha.

Si es posible congelarlos cuando vemos que se acerca la fecha de caducidad. Aunque, atención, tras descongelarlos, habrá que consumirlos en menos de 24 horas.

Con el consumo preferente no ocurre lo mismo. Se aplica a productos “bastante más duraderos y estables”. Una vez pasada la fecha el alimento puede perder propiedades como el sabor, el aroma, la textura o el color. Sin embargo, se pueden seguir consumiendo ya que “no hay riesgo microbiológico”, indica la OCU. Por lo que no tendríamos que tirarlos inmediatamente.

Además de esto, la autora de Eating on the Wild Side, Jo Robinson, aporta en su libro algunos trucos para conservar durante más tiempo distintos alimentos concretos.

Cebollas

Si hemos comprado una malla grande de cebollas y queremos que duren más de dos semanas sin ponerse malas, el truco que propone Robinson es ponerlas en un lugar fresco -aunque no demasiado frío-, ventilado y oscuro.

La autora también recomienda que se guarden dentro de una bolsa de papel. Sin embargo, la chef y profesora de Aula Gastronómica, Beatriz Cros, apunta que con mantenerlas en rejilla es suficiente siempre el sitio de almacenaje cumpla los requisitos de temperatura y luz.

Quesos

Los quesos suaves y frescos duran poco tiempo, por lo que Robinson recomienda comerlos rápido. Sin embargo, los duros y aquellos que están más curados podemos conservarlos durante más tiempo.

La autora del libro asegura que lo primero que se debe hacer es tirar el envoltorio en el que vienen cuando los compramos. Después, los envolvemos en una primera capa de film y, por encima, otra de papel de aluminio. Cros añade que si dejamos la corteza sin tapar los quesos podrán transpirar y “durarán más tiempo”.

Lechuga y otras hojas

Tan pronto como lleguemos a casa, según recomienda la autora, debemos lavar las hojas con agua fría y secarlas bien para quitar el calor que hayan podido recibir. Después aconseja guardarlas en la nevera dentro de una bolsa hermética en la que hayamos hecho 10 agujeros de cada lado con una aguja.

Tomates

Si no deseas tomarlos antes de dos días, las expertas recomiendan que los compres verdes y los dejes madurar fuera de la nevera.

Una vez maduros solo podrán conservarse en frío en el cajón de las verduras, pero al estar en el frigorífico perderán sabor.

Huevos

Los cambios de temperatura no son buenos para este alimento, explica Cros. Lo mejor, aunque no es necesario, es conservarlos en la nevera, añade. Ya que así, se conservarán más frescos.

Robinson apunta algún truco más como colocarlos en la parte de atrás de los estantes porque están más fríos y mantenerlos en el contenedor en el que se venden.

Patatas

Como las cebollas, deben conservarse en un lugar fresco, pero no demasiado frío.

Robinson explica en su libro que no es necesario preocuparse cuando, con el paso de los días, salgan los brotes. Lo único que ocurrirá es que, probablemente, tendrán un sabor más dulce.

Manzanas

Las manzanas durarán mucho más si las conservamos en la nevera, apunta Robinson. El mejor lugar es el cajón de abajo, donde estarán más frías y tendrán más humedad.

Hierbas frescas

Si las compramos secas y en bote no hace falta darles más cuidados. Pero si -por el contrario- nos gusta tener hierbas frescas para aromatizar nuestras comidas, lo mejor será conservarlas como si fueran flores.

Así es, Robinson recomienda colocarlas con el tallo hacia abajo en un vaso con agua y después guardarlas en la nevera.

María Garrido

 

Fuente: diario “La Vanguardia”

Fotografía:  diario “La Vanguardia”

http://www.lavanguardia.com/vivo/nutricion/20160724/403401000154/conservar-alimentos-mas-tiempo.html