Especialistas recomiendan no esperar hasta que los niños tengan sed para ofrecerles agua u otros alimentos hidratantes durante el día, en especial en el verano, cuando el cuerpo necesita más líquidos para mantenerse saludable.

Cuando los niños tienen sed, están un 3 por ciento deshidratados, según dijo la doctora Holly Benjamin, profesora asociada de pediatría y cirugía ortopédica de la Universidad de Chicago.

Y el agua va más allá de calmar la sed, aseguró Marina Chaparro, portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética. “El agua es un mecanismo de enfriamiento: transporta fluidos y nutrientes, facilita la digestión, favorece la función cognitiva y ayuda a mantener un peso saludable”, resumió vía correo electrónico.

La cantidad de agua que necesitan los más jóvenes para mantenerse hidratados y saludables sorprendería a cualquiera: los adolescentes necesitan tanta como los adultos (entre ocho y 11 vasos) y los niños de entre uno y tres años deberían consumir cuatro vasos de líquidos al día.

“Aplico la regla del pulgar: 120-180 cm3/día/kg hasta un máximo de ocho o 10 vasos por día”, precisó el doctor Karl W. Holtzer, pediatra de la División Fox Chapel de la Alianza Pediátrica, en Pittsburgh.

Dijo por correo electrónico que los bebés menores de un año no necesitan agua porque la leche materna los mantiene hidratados.

Es muy importante asegurarse de que a los niños activos no les falte agua. “Deben beberla 30 minutos o más antes de realizar alguna actividad y, luego, cada 20 minutos durante el ejercicio, en especial en verano”, agregó Holtzer. Los médicos desaconsejan las bebidas dulces, pero no las bebidas deportivas que contienen electrolitos, sobre todo durante la actividad física prolongada e intensa.

Si los niños no dicen que tienen sed, es difícil saber si está deshidratado. Algunos signos son la disminución o la oscuridad de la orina, el cansancio y el letargo, según dijo Benjamin por correo.

Los padres pueden asegurarse de que sus hijos consuman suficiente líquido con estos siete consejos:

1. No tiene que ser sólo agua: muchas frutas y verduras tienen un alto contenido de agua. Se puede optar por la sandía, las fresas, el brócoli, el apio, los pepinos y otras frutas y verduras como snacks. Chaparro recomendó consumir cinco porciones de frutas y verduras al día.

2. Sumar diversión. Dejar que los niños elijan vasos o botellas de viaje con sus colores o personajes favoritos. Comprar pajitas alegres e invertir en bandejas de cubitos de hielo con formas divertidas.

3. Agregarle sabor y color al agua si los niños se quejan. Congelar fresas o arándanos en cubitos de hielo o agregarle agua a zumos de fruta o verdura fresca (limón, menta, sandía o naranja). Combinar agua con soda es otra opción de “burbujas sin calorías”, dijo Chaparro. También sugirió optar por mezclas con bebidas sin azúcar.

4. Hacer helado de fruta. Utilizar puré de frutas o zumos sin azúcar agregado en moldes para freezer.

5. Asegurarse de que los más pequeños accedan fácilmente a los líquidos. Si no pueden alcanzar el recipiente con agua del firgorífico, coloque un dispensador de agua fácil de utilizar y algunos vasos.

6. Estar preparados. Invertir en botellas de viaje reutilizables y mantenerlas llenas en el frigorífico para tenerlas disponibles al salir a caminar, montar en bicicleta o salir en automóvil.

7. Crear un sistema de recordatorios para beber agua. Puede ser un horario sobre el frigorífico para que los niños puedan hacer una marca cada vez que se sirven agua o una alarma en el teléfono para que la familia sepa que es hora de hidratarse.

 

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