Pese a los esfuerzos de las administraciones públicas y de los expertos en nutrición para evitar que la obesidad siga campando a sus anchas en España, el número de obesos en nuestro país, lejos de disminuir, aumenta. Según ha explicado en una entrevista con Qcom.es el profesor Ángel Gil, presidente de la Sociedad Española de la Nutrición y de la Fundación Iberoamericana de Nutrición, la genética no es responsable de que determinados individuos tengan unos kilos de más, sobrepeso o directamente sean obesos. Y es que, en su opinión, estas patologías están directamente relacionadas con la falta de ejercicio físico, los malos hábitos de consumo y una incorrecta nutrición.

Qcom.es.- ¿Qué valor tiene para usted haber recibido el premio NAOS en reconocimiento a su trayectoria?

El haber recibido el premio a la estrategia Naos ha supuesto para mí, más allá del reconocimiento público, un gran honor y por supuesto, un estímulo para seguir trabajando en pro de la alimentación infantil. Mi trabajo durante muchísimos años ha estado relacionado con el estudio del metabolismo de los lípidos en los niños y también sobre algunos efectos de la estructura de determinados compuestos de la leche materna, especialmente en el sistema inmunitario de los niños.

Sin embargo, durante los últimos años, mi grupo de investigación ha estado trabajando sobre los determinantes genéticos de la obesidad infantil y sobre los condicionantes del síndrome metabólico precoz, una condición que adelanta la posibilidad de tener algún tipo de enfermedad cardiovascular. Por todo esto, considero que el reconocimiento a esta labor es un premio para el trabajo que mi grupo de investigación lleva realizando durante muchos años. Por ello, esta recompensa va a hacer que se trabaje con más ahínco y con más fuerza si cabe.

Qcom.es.- ¿Por qué a pesar de la información que hay sobre nutrición sigue aumentando el número de obesos?

Existen varios motivos por los cuales a pesar de existir esa gran cantidad de información el número de personas obesas sigue aumentado. En el padecimiento de la obesidad no sólo influyen aspectos nutricionales, aunque éstos son muy importantes (alteración de la dieta, el aumento del tamaño de las raciones, etc). Sin embargo, más allá de eso, hay un problema grave de sedentarismo y de falta de actividad física. Indudablemente, en la pandemia de esta enfermedad, influyen otros aspectos medioambientales y sobre todo, de actividad física.

No cabe duda de que en el primer principio de la termodinámica la energía no se crea ni se destruye, se transforma. Es decir, cuando tomamos una ingesta mayor de alimentos de la que quemamos, la energía sobrante se acumula y lo hace en forma de grasa. De manera que es muy importante insistir en el mensaje de que hay que aumentar la actividad física y disminuir el sedentarismo. Por todo ello, hay que procurar hacer deporte de manera regular y en el caso de los más pequeños de la casa, hay que hacer actividad moderada e incluso, intensa para prevenir la enfermedad.

En los niños el cambio en los estilos de vida ocurre muy tempranamente. De hecho, durante el destete, se puede observar que cuando los niños dejan de mamar se les pasa a suministrar alimentos que tienen una gran cantidad de proteínas y con escasa cantidad de frutas y verduras. Es necesario que desde las primeras etapas de vida, más allá por supuesto de lo que es la lactancia materna, se comience con una dieta adecuada para que no padezcan más tarde obesidad.

Qcom.es.- ¿Hasta qué punto influye la genética a la hora de padecer esta enfermedad?

El ser humano tiene condicionantes genéticos valorables en un 70% a padecer sobrepeso o no. En realidad este aspecto es algo que se ha desarrollado a lo largo de miles de años. El hombre siempre ha estado en busca de alimentos y el tener grasa significaba en determinados momentos enfrentarse a épocas de hambruna. Sin embargo, hoy en día la situación ha cambiado ya que no necesitamos, sobre todo en los países desarrollados, tener abundancia de alimentos.

Esa susceptibilidad genética existe, pero el 95% de los casos la obesidad es multigénica y multicausa. De manera que no se le puede echar la culpa de la obesidad a la genética, aún cuando tengamos condicionantes genéticos para ser más proclives a tener sobrepeso.

Además, aún teniendo un condicionante genético, si uno come menos de lo que gasta, no engorda. Sin embargo, sí es cierto que tenemos variantes genéticas que hacen que unos sean más propensos a ser obesos o a tener sobrepeso.

De todas formas, con una adecuada nutrición y con actividad física, es decir, con un patrón de estilo de vida saludable, se puede invertir el condicionante genético.

Qcom.es.- ¿Existen alimentos prohibidos para las personas con sobrepeso o es que el sedentarismo es una práctica que cada vez se practica más?

No existen los alimentos prohibidos, porque si los hubiera no serían alimentos. Todos se deben consumir pero hay que tomarlos en las cantidades apropiadas. Algunos de ellos como las frutas y las verduras se deben tomar del orden de entre 5 y 7 al día, en cambio, otros productos de densidad energética más alta hay que consumirlos ocasionalmente, pero no hay alimentos que no se puedan consumir.

Los alimentos son buenos per se, todo depende de la cantidad en que nosotros tenemos que tomarlos. Por ejemplo, el aceite de oliva virgen es un alimento extraordinario, pero utilizado en las cantidades adecuadas. Si tomas este producto en cantidades muy altas, estarías ingiriendo un exceso de energía.

Cada producto hay que consumirlo dentro del contexto adecuado y para ello, concretamente la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), de la cual tengo el honor de presidir, ha realizado recientemente una pirámide de hábitos de vida saludable que engloba esos tres binomios que anteriormente he citado: nutrición, actividad física y características medioambientales. Ellos forman un todo y por eso, es necesario recalcar que en el aspecto de la nutrición no hay “alimentos malos” bajo ningún punto de vista, sino que se deben consumir en mayor o menor cantidad.

Qcom.es.- ¿Cómo valora que el consumo del pan haya aumentado en los últimos meses?  

Es una noticia estupenda el que haya aumentado el consumo de pan en los últimos meses, ya que los datos de las últimas décadas en relación a la ingesta de este producto eran de descenso; había pasado de 250 gramos a 52 gramos por persona y día. Cifra que se contrapone con el aumento de la obesidad infantil que ha subido del 4,8% en 1984 al 18% en la actualidad. Desafortunadamente, el consumo de pan, que es un alimento mediterráneo, ha disminuido, mientras ha aumentado de forma paralela la ingesta de productos de bollería industrial, por ejemplo, y a la vez ha decrecido el consumo de frutas y verduras.

De cualquier modo, me alegro mucho de que el consumo del pan haya subido durante los últimos meses ya que éste, asociado a la disminución de otro tipo de alimentos, es un buen patrón de dieta mediterránea. Insisto en que los datos de los últimos veinte años, al margen de lo que haya podido ocurrir este año, muestran que el consumo de pan en nuestro país ha disminuido un 500%. Este hecho, no es un dato positivo bajo ningún punto de vista puesto que el pan se ha sustituido por otros alimentos que contienen harinas refinadas, grasas saturadas, etc.

Qcom.es.- ¿Cree que las autoridades deberían tomar medidas específicas para hacer frente a la obesidad? ¿Cuáles serían?

No cabe duda de que la administración pública puede hacerlo y lo está haciendo. Precisamente, el Ministerio de Sanidad está dando pautas, dentro del programa NAOS, para fomentar estilos de vida saludable. Los dos últimos años, la AESAN ha retomado el programa NAOS con fuerza. Además, también está el programa PAOS al que se están sumando numerosas industrias alimentarias con objeto de promover un estilo de vida sano.

Por supuesto, aún falta mucho por hacer pero las Administraciones Públicas, a nivel nacional y autonómico, tienen la obligación de promover e invertir en estilos de vida saludable, que en última instancia, significa invertir en prevenir enfermedades. Hay que poner los recursos adecuados para que esto se dé.

Del mismo modo, los mensajes que la Administración lanza a los ciudadanos llegan parcialmente. Algunos de ellos, llegan muy alterados. En el mundo en el que vivimos, los medios de comunicación son muy influyentes; no sólo los tradicionales como la televisión, la radio y la prensa escrita, sino Internet, y mucha información apócrifa e información no contrastada. En este sentido, todos somos responsables, los profesionales de la salud debemos dar mensajes claros y sencillos, pero a la vez basados en la ciencia a toda la población. Aún así, estamos muy lejos de realizar todo lo que debemos hacer, pero considero que España, al menos, sí está entrando en la vía de que todas las administraciones públicas son conscientes del problema tan grave que tenemos en el campo de la obesidad y especialmente, en la infancia.

Qcom.es.- ¿A qué se debe que Canarias y Andalucía sean las Comunidades Autónomas con más obesidad?

Probablemente debe estar relacionado con los hábitos de consumo de productos altamente concentrados en energía. Además, también está muy ligado a la disminución del patrón de actividad física.

Sin embargo, no hay motivo para pensar que tengamos unos condicionantes genéticos muy distintos, ya que la española es una población muy mezclada. Del mismo modo hay que aclarar que los puntos genéticos explican menos del 1% de la variación en la incidencia de la obesidad.

Hay que pensar que la diferencia entre comunidades se debe a estilos de vida menos saludables que en otras regiones como por ejemplo pueda ser Navarra o País Vasco.

Qcom.es.- ¿Considera que lo que está haciendo la industria alimentaria para frenar la obesidad es suficiente o aún se podría hacer más?

Lo suficiente, no, pero sí que hay muchas industrias que están en el camino. Algunas de ellas se han adherido al programa PAOS, en el que las empresas se comprometen a no hacer publicidad para niños menores de 12 años, y al mismo tiempo ofrecer información correcta en el etiquetado, etc.  Aún así, no es suficiente. Tenemos que seguir insistiéndoles y en no muchos años, ojalá el 100% de la industria alimentaria se implique en ese tipo de iniciativas donde un aspecto fundamental es estimular los hábitos de vida saludable.

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