“Hoy en día los alimentos ya no son para sobrevivir. Los usamos para cubrir otras necesidades: porque estamos tristes, cansados o aburridos”. Así de contundente se muestra la coach nutricional Neus Elcacho, que cree que aprender a comer es fundamental para regular nuestro cuerpo y nuestra mente.

A través de su recién publicado libro ‘La dieta de las emociones’, esta dietista ofrece una reflexión sobre muchos aspectos de nuestra alimentación que influyen directamente en cómo nos sentimos. “Existe muchísima relación entre la alimentación y diversas patologías y problemas de salud del sistema nervioso o el digestivo, por ejemplo. Si cuidamos la mucosa intestinal, generamos más serotonina y eso nos produce más bienestar”, explica.

“Existe una gran relación entre la comida y muchas patologías físicas y psicológicas y aprender a comer puede ser de gran ayuda.”

Según Elcacho, asociamos cada tipo de alimento a ciertas emociones: “A recuerdos de la infancia, a momentos felices o tristes que hemos vivido o a la imagen que nos venden en las películas. Anhelamos sentir aquello que sentimos en un momento y en una situación concreta”. También comemos por otros motivos, como aburrimiento, aunque sobre todo por emociones como la tristeza o el enfado: “Comemos para llenar una carencia emocional. Por eso cuando estamos cansados tristes nos apetece algo dulce, mientras que si estamos enfadados tristes preferimos algo salado crujiente.

Este proceso es muy contraproducente para nuestros cuerpos porque, tal y como explica en el libro “no sólo vivimos un momento de ansiedad, sino que después nos sentimos mal por lo que hemos hecho, nos juzgamos, nos criticamos, y los dos minutos de placer que hemos tenido comiendo aquel alimento, se convierten en un estado igual o peor que el inicial”.

Alimentos enemigos de la felicidad

Uno de los principales ingredientes que resultan muy dañinos para nuestro bienestar es el azúcar: “El primer sabor que probamos al nacer es el dulce de la leche materna (o de fórmula), y por eso los niños siempre prefieren lo dulce (…). Por otra parte, como el cerebro, el bazo y los riñones viven de la glucosa (tipo de azúcar), es normal que nuestro cuerpo se vuelva loco por el dulce”, explica en su libro Elcacho. Pero debemos vigilar mucho las cantidades. De hecho, cada español consume 5 kilos de galletas al año y España es el segundo país del mundo en consumo de pan y bollería industrial.

“Cada uno debe encontrar su camino, no se trata de renunciar a todo lo que nos da placer.”

En la lista de alimentos más perjudiciales también encontramos el aceite de girasol o de palma; los cerealespasta arroz refinados; el alcohol (consumimos más calorías al año a través de estas bebidas, que de las legumbres); la comida rápida como hamburguesas, pizza o frankfurts; y la sal, de la que cada español consume 9,7 gramos al día, el doble de la cantidad recomendada.

Una de las soluciones que propone Elcacho es la de sustituir estos “premios” que nos damos por otros más saludables: “Yo, por ejemplo, tomo leche vegetal con un poco de cacao y vainilla, que es como un batido de chocolate, dulce, pero sin tanto azúcar y con más nutriente”.

“Es importante comer con calma y conciencia.”

Aunque no fuerza a todo el mundo a seguir los mismos pasos: “Cada uno debe encontrar su camino. No se trata de renunciar a todo lo que nos da placer, sino de ir incorporando cosas nuevas cada día. Y si quieres comerte un croissant un día, no pasa nada. El problema es que lo comemos cada día”.

Además, esta dietista reconoce que problemas como la ansiedad “no se curan con una dieta”. “Durarás lo que te dure la fuerza de voluntad. Yo soy coach y puedo dar algunas directrices, pero a veces hay que recurrir a un profesional para tratar otros aspectos”. Pero sí que aporta herramientas para mejorar nuestra relación con la comida. Una de las vías es a través del llamado ‘mindful eating’, “aprender a disfrutar lo que como”. “Sobre todo al mediodía vamos muy rápido y comemos para llenarnos. Es necesario parar y ser conscientes. Comer lento y digerir mejor”, explica.

Llevar un estilo de vida saludable en cuanto a alimentación y ejercicio físico y mental, nos permitirá ser más conscientes de los efectos de nuestra alimentación, “tener el control de lo que comemos” y, en definitiva, nos aportará un buen “equilibrio de las emociones”, concluye Elcacho.

Edurne Concejo

Fuente: diario “La Vanguardia”

Fotografía: diario “La Vanguardia”

http://www.lavanguardia.com/vivo/20180125/44254097268/neus-elcacho-usamos-alimentos-cubrir-otras-necesidades.html