Cansancio, dolores de cabeza o falta de ánimo son síntomas inespecíficos que pueden esconder una anemia por déficit de hierro que en fechas como estas también pueden estar asociados a los cambios de estación. Descubrir su existencia y las causas de esta afección de la sangre son claves para erradicarla y detener su avance.

Según explica a Infosalus Salvador Tranche, médico de familia y vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la anemia se detecta a través de un análisis de sangre en el que se toma como referente la concentración de hemoglobina en sangre y las características de los hematíes.

El umbral de anemia se sitúa en menos de 12 gramos por decilitro (g/dl) de hemoglobina en sangre en hombres, menos de 13 g/dl en mujeres y menos de 11 g/dl durante el embarazo. El criterio para distinguir entre los distintos tipos de anemia se basa en las características de los hematíes, los encargados del transporte de la hemoglobina y el oxígeno en la sangre.

Así, se habla de anemias microcíticas, cuando los hematíes son más pequeños y su color es más pálido (anemias ferropénicas); anemias que presentan un tamaño normal de los hematíes y están asociadas a procesos inflamatorios, enfermedad renal, artritis y cáncer; y las anemias macrocíticas, con hematíes más grandes y en las que se produce una mala absorción de vitamina B12 y ácido fólico, como la que se da en vegetarianos estrictos y por el uso de determinados medicamentos.

La más frecuente en la población, entre el 2% y el 4%, es la anemia ferropénica cuyo origen está en la pérdida de sangre, lo que da lugar a un déficit de hierro. En las mujeres en edad reproductiva se debe en gran medida a menstruaciones abundantes y, a grandes rasgos, en hombres y mujeres en otro rango de edades se debe a sangrados digestivos, como en el intestino grueso y colon.

IDENTIFICAR EL ORIGEN, LO MÁS IMPORTANTE

Si bien descubrir la existencia o no de una anemia es relativamente sencillo a través de una analítica, lo más importante es descubrir si ésta se debe a un sangrado interno e identificar su origen y causa para reparar los daños sean estos del tipo que sean.

Tranche señala que los síntomas más habituales son cansancio, palidez o dolor de cabeza, pero que cuando la anemia es grave existen palpitaciones, fatiga y hasta trastornos neurológicos. El problema está en que la anemia se mantenga asintomática ya que si los sangrados son pequeños el organismo se acostumbra y el mal ‘no da la cara’.

Aunque no existe consenso en lo que se refiere a los sangrados abundantes en la mujer antes de la menopausia, Tranche señala que existen recomendaciones que apuntan a tomar durante una semana al mes suplementos de hierro (sulfato ferroso) y vigilar los niveles de hemoglobina.

En relación a este tratamiento con hierro, el médico apunta a la necesidad de mantenerlo entre 3 o 4 meses ya que la anemia suele dejar vacíos los depósitos de hierro del organismo y además de normalizar los niveles de hemoglobina en sangre hay que cerciorarse de que esos depósitos vuelvan a reconstituirse.

El tratamiento supone en ocasiones algunos efectos secundarios digestivos que se contrarrestan tomando el hierro con las comidas aunque si es posible lo ideal es separarlo de éstas para evitar que se produzcan interacciones con los alimentos que anulen su efecto.

ASTENIA PRIMAVERAL Y ANEMIA

Según explica Tranche, la astenia no se considera una entidad clínica, es un cuadro de síntomas derivados de la adaptación del organismo a los cambios en las condiciones de temperatura y de luz y como tal algo natural.

Por tanto, señala el médico, no es necesario tomar ningún tipo de suplementos vitamínicos y únicamente dejar al cuerpo el tiempo que necesite para esta adaptación a las nuevas condiciones ambientales.

Una alimentación saludable proporciona todos los nutrientes necesarios y el uso de suplementos sin prescripción puede llevar al organismo a una hipervitaminosis que sí complicaría nuestra salud general, apunta el facultativo.

Eso sí, añade Trache, si esta situación en la que es común sentirse cansado, apático o incluso experimentar más dolores de cabeza de lo habitual, se prolonga más allá de dos o tres semanas, es importante acudir al médico porque podría tratarse de una anemia o incluso del inicio de una depresión o cuadro de ansiedad.

http://www.infosalus.com/salud-bienestar/noticia-mas-hierro-favor-20140402153352.html