Los alimentos conservados en lata nos sacan frecuentemente de apuros y se han hecho habituales en nuestra dieta por su comodidad. Aunque son productos saludables, no debemos abusar de su consumo.
Algunas de las ventajas de los productos enlatados:

Seguridad. El enlatado está estrictamente regulado mediante un procedimiento por el cual se somete a los alimentos a un proceso térmico de esterilización durante el cual alcanza los 120-130º. Con esta temperatura se logra detener su maduración, inactivando las enzimas responsables de su comestibilidad, protegiéndolos con un recubrimiento interno del grado alimenticio. Una vez envasados herméticamente, cumpliendo todas las especificaciones y estándares de calidad, se evita la pérdida de nutrientes por la ausencia de oxígeno, aislando el alimento del exterior gracias a su diseño opaco. Durante sus 200 años de historia, el enlatado se ha ido perfeccionando, permitiendo hoy en día una perfecta conservación de los alimentos.

Larga duración. El enlatado permite consumir el producto a lo largo de un considerable periodo de tiempo en óptimas condiciones. De esta manera, podemos acceder a alimentos de cualquier lugar fuera de temporada.

Saludables. El tiempo entre la cosecha, el transporte y el procesamiento de los alimentos es relativamente breve, manteniendo así el valor nutritivo de los productos. En el caso de conservas en aceite, se incrementan los ácidos grasos esenciales, así como las grasas omega 3 y las vitaminas B3. Respecto a los minerales, el porcentaje de sodio puede quintuplicarse por la utilización de la sal en el proceso, sobre todo en las conservas en escabeche. Además, hay que señalar que en las conservas de pescado, aún con menor cantidad de nutrientes, presenta una mejor asimilación de las proteínas.
Otro conserva a destacar es el tomate enlatado. Su consumo no sólo es tan saludable como el del producto fresco sino que en el enlatado el cuerpo absorbe dos veces y media más licopeno, pigmento vegetal con beneficiosas propiedades antioxidantes.

Ahorro. Los productos enlatados no necesitan refrigeración o congelación para su almacenamiento, lo que supone un importante ahorro de energía.

Sin embargo, el consumo de alimentos enlatados tiene algunas desventajas respecto a los alimentos frescos. Así, las condiciones térmicas en el proceso de enlatado conlleva la pérdida de vitaminas que si tienen los alimentos frescos.
En las conservas en aceite, las grasas que se añaden a las propias del alimento hace que se incrementen las calorías del producto.
No hay que olvidar tampoco que el abuso en el consumo de productos enlatados no ayudan a mantener una dieta saludable y equilibrada, y puede provocar desajustes orgánicos. Aunque hoy en día muchos producto enlatados están disponibles en presentaciones con poca sal y sin sal (sobre todo para personas hipertensas), hay que tratar de elegir siempre aquellos productos con un menor porcentaje de sales y aceite y, por tanto, con menos calorías y sodio.

 

 

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