A medida que avanza el otoño y se dejan sentir las primeras rachas de aire frío, las frutas frescas, con excepción de los cítricos, empiezan a escasear en las tiendas. La manzana sin embargo está en su mejor momento y tiene una buena conservación sin necesidad de frigoríficos.

La manzana es excelente para la salud, es fuente de vitaminas A y del grupo B, aunque los contenidos cambian según la variedad. Entre otras cosas, es rica en pectina (fibra) y en quercetina, un antioxidante. Se recomienda comer con piel a mordiscos, pues ayuda a limpiar los dientes y a regular el tránsito intestinal.