EUSKERA

 

Las habitas frescas de primavera, conocidas como “baba txikis” por su reducido tamaño, son una delicia culinaria tradicional del País Vasco.

Pertenecientes a la variedad minor, se recolectan muy tempranamente, aún verdes, sin apenas desarrollarse en la vaina. Se plantan en invierno y se recogen desde finales de marzo hasta junio.

Crudas tienen una textura crujiente y algo más suave cuando se cocinan. Al ser tan finas no necesitan ser peladas. Su sabor es dulce y con un ligero toque amargo, a diferencia del haba seca.

Las habitas son un plato exquisito que se pueden comer casi crudas o cocinarlas sólo lo justo, no necesitan de las largas cocciones del haba seca. Es una legumbre delicada y apenas aguanta cuatro días en el frigorífico.

Las habas se utilizaban tanto para consumo humano como animal. El consumo de habas, generalmente secas, y como plato único, estaba ligado a trabajos que requerían un gran esfuerzo, parte fundamental de la alimentación diaria en las áreas rurales (pastores, agricultores, leñadores, carboneros, etc). Era un plato indispensable de la dieta en los duros meses de invierno. También se hacían rehogadas, salteadas,  en menestra o en guisos. En Navarra es costumbre cocerlas con la vaina, sin desgranar, “habas con calzón”.

Es una de las leguminosas que mejor se digiere, ya que contiene mucha fibra y apenas tiene grasa. Con un 74% de agua en su composición, es rica en minerales como el hierro, potasio, calcio y magnesio. En definitiva, tiene grandes propiedades nutritivas y está muy recomendada contra el colesterol.

 

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