Más cansados, apáticos, irritables y hasta más tristes. Estos son algunos de los síntomas que siete de cada diez españoles sufren con la llegada del otoño, según una encuesta realizada por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO) sobre una muestra de 3.700 personas «La llegada de esta estación va acompañada de un cambio de ánimo, apatía, tristeza, insomnio, irritabilidad, síntomas físicos como dolor de estómago, inapetencia o falta de atención. Se debe sobre todo a la disminución de horas de luz, la bajada de las temperaturas y la incorporación al ritmo habitual de trabajo», explica el doctor Miguel Martín Almendros, miembro de la junta directiva de INFITO y coordinador del grupo de trabajo de Fitoterapia de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN.)

“Alimentos y vitaminas nos ayudan a combatir la astenia producida por la disminución de las horas de luz y los cambios de temperatura.”

La explicación es que el organismo se ve afectado a nivel neuroendocrino. «Hay menos producción de serotonina, que es un neurotransmisor conocido como la hormona de la felicidad, y a menor producción aumenta la irritabilidad. Además, se incrementa la producción de melatonina. Va en relación con los ritmos circadianos, al anochecer el cuerpo produce melatonina para relajarse, y no es lo mismo empezar a producirla a las 10 de la noche que a las seis de la tarde», recalca.

Cómo combatir la astenia otoñal

Una de las claves para combatir este cansancio otoñal es llevar una dieta equilibrada que aportará todas las vitaminas y minerales necesarios para el buen funcionamiento del organismo. «Las frutas y las verduras son alimentos con gran aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes. Conviene comerlos crudos para evitar la pérdida que ocurre con la cocción. En otoño encontramos en el mercado verduras como las coles, ricas en potasio y vitaminas del grupo B o la calabaza, que tiene betacarotenos y aporta vitamina A y C. Además, las frutas de otoño como las granadas o las manzanas son más densas y contienen más azúcares que las frutas de verano. El membrillo es rico en fibra soluble (pectina). Es también la época de los cítricos, que aportan vitamina C, y las frambuesas y moras, potentes antioxidantes», explica Rosa García Alcón, asesora nutricional de INFITO.

Las vitaminas que nos ayudan

Para levantar el ánimo, nada mejor que fruta, verdura y frutos secos. Salvador Molina, nutricionista ortomolecular y presidente en Murcia de la Asociación de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (COFENAT), aconseja el consumo de los siguientes alimentos:

  • Ricos en vitamina C. Limones, naranjas, pomelos, papayas, piña, ajo, cebolla, frutos secos o verduras como la borraja.
  • Vitamina B9. Se puede encontrar en las espinacas, los pimientos, las zanahorias, los tomates,  los espárragos, la col, las manzanas, las peras o en las almendras.
  • Vitamina B12. Está presente en  las almejas, el hígado, el cerebro o los riñones. Por otro lado, algunos pescados como el atún o las sardinas contienen altos niveles de esta vitamina.  En cantidades menores, se puede recurrir a otros alimentos como la carne, los huevos, la leche y sus derivados.
  • Aminoácidos. El ajo, la cebolla, los anacardos, la avena, la col, la calabaza, las castañas, los cítricos en general, los tomates, los higos, el mango, los frijoles y alimentos de origen animal como el pescado, el pollo y el pavo contienen altos niveles de triptófano, un aminoácido que se convierte en un relajante natural. Además, en alimentos altos en proteínas como la leche, los huevos y las legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles, soja, arvejas) se pueden encontrar otro tipo de aminoácido: la fenilalanina.
  • Minerales. Según el nutricionista, minerales como el calcio, el magnesio, el potasio, el selenio y el litio siempre han sido efectivos a la hora de combatir la depresión. Para ello, se deben consumir alimentos ricos en estos minerales como las verduras, los ajos y las cebollas, pero también frutas como el coco, los higos, las manzanas, los mangos y los plátanos. También se recomienda consumir almendras, castañas o nueces.
  • Carbohidratos complejos. «Los carbohidratos son especialmente útiles para tratar algunos momentos de la depresión, tales como la de otoño», afirma Molina . Los alimentos con niveles altos de carbohidratos son el trigo, la avena, el arroz  y sus derivados, como pastas, fideos, espaguetis. También legumbres como las habas, los garbanzos, las lentejas o los guisantes. También se puede recurrir a hortalizas como la patata, la  cebolla, las espinacas o las zanahorias.
  • Ácidos grasos Omega-3. El aceite de pescado es la fuente más rica en omega-3. También el pescado azul. De otro modo, se puede recurrir a consumir linaza, canola, nuez, soya, trigo, avellana, almendras, lechuga, fruta, pepino, espinacas, frambuesas o piña.

Fuente: “El Diario Montañés”

 

http://www.eldiariomontanes.es/sociedad/salud/vida-sana/201609/23/otono-agota-20160923080836-rc.html