El ketchup no es más sano que el tomate crudo porque contenga mayor cantidad de antioxidantes. Es un mito completamente falso.

El licopeno

El tomate natural, además de aportar vitaminas, minerales, fibra y agua, es rico en un pigmento denominado licopeno con propiedades antioxidantes, que contribuye a proteger nuestras células del daño oxidativo (por ejemplo de los radicales libres)

Los tomates maduros contienen mayor concentración de licopeno, y algunas variedades, como el tomate tipo pera, contienen 10 veces más que el tomate de ensalada según algunos estudios.

El licopeno del tomate, por su estructura química, se absorbe mejor si se ingiere junto con algo de grasa y tras sufrir calentamiento que en crudo. Por ese motivo, una salsa de tomate casera, elaborada con un poco de aceite de oliva, permite absorber mejor el licopeno presente en esta hortaliza que si se consume en ensalada.

Desventajas del consumo de kétchup

Aunque el ketchup, al sufrir una fase de esterilización (calentamiento) en su elaboración, permite absorber mejor el licopeno, por su composición, aporta mayor cantidad de azúcar y sal que la salsa de tomate casera.

Así como el tomate crudo o cocinado, al igual que otras verduras, debería formar parte de nuestra alimentación habitual (se recomienda comer verduras de forma diaria, al menos dos raciones), el ketchup es un producto que se consume (o debiera consumirse) de forma ocasional ya que no es bueno abusar de él.

Además, hay que tener en cuenta, que las vitaminas del tomate (en especial la vitamina C) se degradan con el tratamiento térmico (cocinado) por lo que tomar frutas y verduras crudas de forma diaria permite aprovechar mejor estas vitaminas.

 

Laura González

Dietista de Gastronomía Baska

 

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