“Una mejor calidad dietética parece estar fuertemente ligada a una mayor salud y a un mejor bienestar en personas de edad avanzada”. Con esta interesantísima frase concluye una investigación publicada en la reputada revista científica Annals of Internal Medicine en noviembre de 2013. El estudio, coordinado por la doctora Cécilia Samieri, de la Universidad Bordeaux Segalen, no puede pasar por alto a todo dietista que se precie. Parte de una premisa clara: mantener la salud y el bienestar en la población que envejece resulta “crítico”.

El envejecimiento de nuestra población no debe ser visto como algo negativo ya que, en palabras de la Doctora Margaret Chan (Directora de la Organización Mundial de la Salud –OMS-), se trata de una gran fuente de  oportunidades. En el prólogo del libro de la OMS denominado “La buena salud añade vida a los años”, la Doctora Chan señala que las personas mayores hacen una importante contribución a la sociedad, sea formando parte de la población activa, mediante su trabajo en sectores no estructurados, ejerciendo de voluntarios, o, no menos importante, en la familia.  Margaret Chan afirma que “si logramos que la población tenga una vida más sana y más larga, las oportunidades para la sociedad serán mayores y el costo será menor. Por tanto, este gran reto demográfico a que se enfrenta la humanidad en la primera mitad del siglo XXI, requiere una respuesta de salud pública; la OMS considera que esta cuestión es prioritaria para la Organización.”

Y es que aunque nuestra esperanza de vida ha incrementado de forma notable en las últimas dos décadas, lo cierto es que también han aumentado los “años perdidos a causa de discapacidades”. Es decir, cumplimos más años, pero no necesariamente manteniendo un buen estado físico y mental. Dicho mantenimiento es, como indica la OMS, uno de los grandes retos de los responsables sanitarios. ¿Puede la alimentación contribuir a reducir enfermedades crónicas (como el cáncer), mejorar la autonomía de las personas mayores e incluso frenar el deterioro cognitivo con el paso de los años? Son preguntas que ha querido responder la ambiciosa investigación recién aparecida en Annals of Internal Medicine.

El análisis incluyó a 10.670 mujeres y comenzó nada menos que en 1976, cuando las voluntarias tenían entre 30 y 55 años. Desde entonces, los investigadores han realizado un seguimiento periódico de las casi 11.000 mujeres. Así, las participantes respondieron a varios cuestionarios dietéticos en diversas fechas: 1980, 1984, 1986, y cada cuatro años desde entonces hasta la actualidad. Como era de esperar, un mayor consumo de verduras, hortalizas, fruta fresca, frutos secos, cereales integrales (pan integral, pasta integral, arroz integral, etc.), y legumbres, se asoció a mejores beneficios para la salud, mientras que ocurrió lo contrario si existía una elevada ingesta de bebidas azucaradas, carnes rojas o procesadas o alimentos ricos en sal.

Así, este estudio aporta evidencias a favor de seguir una dieta saludable, aunque ello comience en la mediana edad, ya que ello puede aumentar las posibilidades de disfrutar de un envejecimiento saludable, es decir, una mejor conservación de las habilidades físicas y mentales y un menor riesgo de sufrir dolencias típicas de esta edad como enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes tipo 2 (enfermedad a la que me referí recientemente como “tsunami prevenible”).

Cécilia Samieri realizó para el portal médico Medscape las siguientes declaraciones “En este estudio, las mujeres con patrones dietéticos más saludables en la mediana edad tenían un 40% más de probabilidades de sobrevivir a 70 años sin las principales enfermedades crónicas y sin deterioro de las funciones físicas, cognitivas o mentales”. Medscape detalla que cada vez más investigaciones demuestran que una dieta sana puede reducir el riesgo de sufrir patologías como diabetes o derrames cerebrales, pero también mejorar las capacidades cognitivas.

Un mes después de la aparición del estudio de Samieri y colaboradores, la revista PLoS One publicaba otro artículo relacionado con el envejecimiento que merece la pena reseñar. Tras evaluar durante 35 años la influencia de factores relacionados con el estilo de vida (dentro de los que destacan los aspectos dietéticos) sobre enfermedades crónicas típicas de las personas mayores, los autores concluyen lo siguiente: un estilo de vida saludable se asocia a:

  • Un incremento en la esperanza de vida
  • Un 60% menos de posibilidades de padecer demencia
  • Un 70% menos de riesgo de sufrir diabetes
  • Un 70% menos de riesgo de padecer ataques al corazón

Los cinco “ítems” que definen un estilo de vida saludable son, según este nuevo estudio, no fumar, evitar el sobrepeso, consumir cinco raciones diarias de frutas y hortalizas, practicar ejercicio de forma regular y mantener un consumo bajo de alcohol. Aunque no parece algo inalcanzable, lo cierto es que menos del 1% de los 2.000 varones que siguieron en su estudio cumplían con los cinco parámetros. En mi opinión, es urgente que mejoremos nuestros hábitos, pero no solo para ganar en salud, sino, sobre todo, para dar ejemplo a las generaciones venideras.

El libro de la OMS, antes citado, incluye una reflexión que creo que vale la pena citar de forma textual:

“Dado que a menudo las enfermedades no transmisibles en la vejez son consecuencia de comportamientos o exposiciones en etapas anteriores de la vida, deben instaurarse estrategias que reduzcan estos riesgos a lo largo de toda la vida. Mantener la actividad física, comer una dieta saludable, evitar el consumo perjudicial de alcohol y no fumar ni consumir productos de tabaco pueden reducir el riesgo de enfermedades crónicas en la vejez.”

Todos estos datos tienen una importancia muy relevante a la hora de promocionar el seguimiento de una dieta sana y para incentivar unos buenos hábitos de vida en la población. Pero no solo para la simple prolongación de la esperanza de vida o para evitar las principales enfermedades crónicas, sino, sobre todo, para poder disfrutar de nuestro proceso de envejecimiento manteniendo nuestras funciones físicas y mentales en buen estado.

Autor: Julio Basulto

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