Es viernes y es probable que estés pensando: “Esta noche me pido una pizza”. Ahora es cuando te imaginas ese delicioso olor a la masa crujiente y esponjosa a la vez; la sabrosa y aromática salsa de tomate con orégano y el queso fundido que se estira cuando das el primer mordisco. ¿Hemos conseguido ya que se te haga la boca agua?

Desde el Imperio romano se tiene constancia de platos similares. Aunque sin tomate, algunos textos de la época hablan de un pan plano aliñado con distintos condimentos e ingredientes. Pero, fue en Nápoles, en el siglo XVIII, cuando por primera vez se añadió el tomate a un pan y… ¡Presto! Nació la pizza. Esa deliciosa comida, que solos o en compañía, siempre triunfa.

“La pizza puede cubrir tres pisos de la pirámide alimenticia: carbohidratos, verduras, proteínas y lácteos”

Además, en ella podemos combinar los distintos alimentos que componen la pirámide alimenticia. En su masa podemos encontrar los carbohidratos, la base de la pirámide, y en sus ingredientes podemos aportar el segundo y tercer piso: las frutas y verduras, y las proteínas y lácteos. Pero, ¿es posible seguir una dieta en la que solo comamos pizza?

Su valor nutricional

El valor nutricional de la pizza lo podríamos dividir en dos: el de su masa y el de el resto de los ingredientes.

El aporte de la masa es “similar al del pan: los hidratos de carbono”, apunta la nutricionista y directora técnica de la Clínica Alimmenta, Juana María González. Serán los ingredientes los que determinen “la calidad nutricional”.

No es lo mismo comer una pizza con tomate natural, mozzarella y verduras frescas, que llenarla de un queso ’industrial’, un tomate ‘de bote’ con mucho azúcar añadido, embutidos de baja calidad y salsas con altos contenidos en azúcar.

Qué nos aportan sus ingredientes

Para hacernos una idea, el valor calórico de una porción de pizza -solo de salsa de tomate y queso- está en torno a las 237 calorías: un 38% de grasa, 44% carbohidratos y un 18% de proteínas.

La nutricionista indica que “mientras una comida completa debe tener un 50% de verdura, en una pizza este porcentaje difícilmente superará un 10%, por lo que no podemos definirla como una comida nutricionalmente equilibrada”. Entonces, cabe preguntarse cómo hacer de este manjar un plato más sano.

“Lo ideal es “usar ingredientes vegetales en abundancia, tomate de calidad y reducir al mínimo posible embutidos y quesos añadidos -además de la propia mozzarela- en su contenido”

Cómo podemos hacer más sana la experiencia

Aunque ya sabemos que comer pizza todos los días no es la mejor opción -el lado bueno es que la pillaremos con más ganas la próxima vez-, existen formas de hacer más sana la experiencia.

Lo primero es que “la pizza sea un elemento más de una dieta donde sí consumamos todos los días las cinco raciones de fruta y verdura que es recomendado consumir”, apunta González. Además, lo ideal es “usar ingredientes vegetales en abundancia, tomate de calidad y reducir al mínimo posible embutidos y quesos añadidos -además de la propia mozzarela- en su contenido”.

Cuántas podemos comer

Conociendo qué ingredientes ponerle para hacerla, lo que nos queda es saber cuántas podemos comer. Esto dependerá del resto de nuestra dieta, de nuestra actividad diaria y de la cantidad de ejercicio físico que hagamos.

Lo primero que debemos tener en cuenta es el tamaño de la ración: “la cantidad adecuada sería un par de trozos y no una pizza completa” asegura la experta. Y no os penséis que hablamos de todos los días. González matiza que debe ser una vez a la semana y “acompañada de un primer plato de verdura o ensalada”.

Manuela Sanoja

Fuente: diario “La Vanguardia”

http://www.lavanguardia.com/vivo/nutricion/20160317/40513031106/pizza-sana-nutricion.html