La sal ha aumentado un seis por ciento de media en los alimentos procesados, pero la evolución no ha sido similar en todos los grupos, ya que en diez de ellos ha bajado el porcentaje.

Se trata de las croquetas y empanadillas; las verduras congeladas y en conserva; los platos de arroz y pasta; los caldos, las cremas y sopas; el tomate frito; las latas de atún y mejillones; las pizzas; el queso fresco; el pan de molde, y patatas fritas.

Por el contrario, en cuatro de ellos la sal ha aumentado: en los platos preparados de carnes y pescados, en los sucedáneos de angulas, fuet y jamón cocido, y especialmente en los bollos y galletas, donde la sal ha aumentado un 118 %.

El pan y la sal

Mención aparte merece el pan, un producto que por su consumo cotidiano supone casi la mitad de la ingesta diaria de sal recomendada (2,2 gramos).

Los resultados del estudio demuestran que la presencia de sal ha crecido en un 16 % respecto a 2006, cuando la OCU constató que su presencia en el pan se había reducido como consecuencia del acuerdo al que llegaron los fabricantes con la Administración.

Los autores del estudio concluyen que existe un exceso de sal en los alimentos preparados que “es evitable” y por ello animan a los consumidores que quieran controlar su ingesta diaria a tomar más comidas caseras y a reducir los alimentos procesados con un alto contenido en este condimento, como pueden ser los caldos, cremas y sopas, embutidos o el surimi.

En las comidas caseras se debe sustituir la sal por ajo, limón, hierbas aromáticas o especias para realzar el sabor.

La OCU aconseja a los consumidores a comparar la cantidad de sal entre las distintas marcas ya que estos datos aparecen en la información nutricional de los envases.

Si la cantidad viene expresada en sodio, se debe multiplicar por 2,5 para obtener el contenido en sal.

Ante los resultados de su análisis, la organización pide a los fabricantes que se pongan de acuerdo para reducir de forma conjunta y paulatina el contenido de sal para contribuir a mejorar la salud de los consumidores.

No al exceso de sal

El exceso del consumo de sal en la dieta puede acarrear problemas de salud como, por ejemplo, la hipertensión arterial.

Los estudios llevados a cabo por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) señalan que los españoles toman el doble de sal (diez gramos) de la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (cinco gramos) para la población en general.

Estos estudios también revelan que el 75 % de la sal que tomamos a diario viene de los alimentos procesados.

Agencia Efe

Fotografía: EFE/EPA/Guillaume Horcajuelo