Mediante la refrigeración y congelación retrasamos el crecimiento bacteriano y la consiguiente degradación de los alimentos. Con el frío mantenemos los alimentos en buen estado durante más tiempo.

Algunos consejos para una correcta refrigeración y congelación de los alimentos:

-Higiene

Para evitar posibles toxiinfecciones alimentarias, es importante mantener un orden, separando los alimentos crudos de los cocinados, y una buena limpieza tanto del refrigerador como del congelador, evitando las contaminaciones cruzadas.

De la misma forma, se deben respetar las fechas de caducidad o consumo preferente indicadas en el etiquetado de los productos envasados, y, en el caso de los alimentos ya abiertos o cocinados, no alargarlo más allá de los 2-4 días desde la fecha de apertura o elaboración.

Los alimentos deben mantenerse tapados, bien con tapa o bien con film de plástico, de esta forma impedimos que se sequen. Del mismo modo, el contenido de las latas de conserva, una vez abiertas, debe trasvasarse a otros recipientes con tapa.

-No romper la cadena de frío: Cualquier aumento de temperatura  puede ser aprovechado por las bacterias para multiplicarse, por eso es importante mantener el frío durante todo el proceso y  realizar las descongelaciones en refrigeración o por cocinado directo (fritura, cocción), nunca a temperatura ambiente ni bajo el chorro de agua caliente.

-Utilizar recipientes adecuados:  Los recipientes deben ser aptos para uso alimentario (identificados con el pictograma de la copa y el tenedor) y no ser reutilizados para usos para los que no han sido diseñados. Además , debemos tener en cuenta las temperaturas a las que los vamos a utilizar, ya que no todos los recipientes resisten temperaturas extremas como las del lavavajillas, horno, congelador o microondas.

-Meter alimentos calientes: Al  introducir un alimento muy caliente en la nevera, lo que hacemos es elevar la temperatura unos grados y entorpecer el enfriamiento del resto de los alimentos. Podemos agilizar el enfriamiento del alimento antes de meterlo en la nevera introduciendo el recipiente en agua fría o en agua con hielo. Por otra parte, los alimentos cocinados no deben mantenerse a temperatura ambiente, entre los 10-60ºC, para evitar el crecimiento bacteriano.

-Identificar los congelados y elaborados: Si congelamos un plato preparado o una materia prima en nuestro congelador doméstico, es importante identificarlo con la fecha de congelación para no alargar en exceso el período de conservación.

Laura González

Dietista de Gastronomía Baska

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