El sistema digestivo está de moda. Nunca antes la sociedad se había preocupado tanto por controlar lo que ingerimos. Si bien es cierto que hay una gran parte de la gente que se suma al cuidado de la alimentación por “estar a la última” lo bueno que tiene toda tendencia es que visibiliza una parte de nuestro organismo que, tradicionalmente, en el mundo occidental, teníamos muy maltratada.

En los últimos años la medicina centrada en el sistema digestivo ha dado un giro de 180º. Ha pasado de estudiarse desde una perspectiva muy mecanicista a una perspectiva mucho más integradora. ¿Qué hemos descubierto? El intestino es nuestro centro de salud, actúa como un segundo cerebro y, prestándole el cuidado que se merece, puede cambiar de pies a cabeza nuestro estado de ánimo y, por lo tanto, nuestro bienestar global.

“Debemos evitar los alimentos que impiden la correcta fabricación de serotonina como los que producen inflamaciones o carencias nutricionales.”

El intestino, nuestro segundo cerebro

Si analizamos nuestro tubo digestivo en profundidad descubrimos que “justo debajo por donde circulan los alimentos que ingerimos tenemos dos redes neuronales que conforman el conocido sistema nervioso entérico o segundo cerebro” nos explica Xevi Verdaguer, Psiconeuroinmunólogo (PNI) y autor de Transforma tu Salud (Ed. Grijalbo). La alimentación es uno de los aspectos que puede modificar la fabricación intestinal de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina y afectar a nuestro estado anímico y nuestra conducta. En este sentido hemos diseñado una lista de la compra con los nutrientes fundamentales para subir ese ánimo. Toma nota:

Llena tu cesta de…

1. Pescado azul: como el salmón y el atún. Son especialmente interesantes por su aporte en vitamina D, que juega un papel fundamental en la reducción de los desordenes afectivo estacionales (la típica tristeza y “bajón” otoñal-invernal).

2. Chocolate negro: excelente fuente de triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina. Tiene un efecto potenciador de la felicidad y el estado de ánimo positivo. Además, el chocolate amargo también es rico en feniletilamina, un compuesto llamado “droga del amor” porque crea una sensación similar a la de estar enamorado.

3. Kéfir y yogur: son ricos en probióticos. En una reciente revisión científica publicada en Annals of General Psychiatry se concluye que los probióticos alivian síntomas de depresión como la ansiedad y los cambios de humor.

4. Verduras de hoja verde: como las espinacas o el famoso kale, que está tan de moda. Son muy ricas en folatos, una vitamina del grupo B que se ha asociado con menor riesgo de depresión.

5. Frutos del bosque: Verdaguer nos recomienda especialmente los “arándanos silvestres” cuyo aporte en antioxidantes es excelente. Los frutos del bosque junto con el brócoli, la col y la remolacha (…) mejoran la diversidad bacteriana del intestino y reducen las inflamaciones, ambas imprescindible para gozar de un estado de ánimo positivo. Varios estudios han demostrado que los frutos del bosque mejoran los síntomas de disforia, depresión y atenuación del estrés.

6. Nueces: muy ricas en ácidos grasos Omega 3. Tienen un efecto calmante, ayudan a la concentración y proporcionan un poder “estabilizador” del estado de ánimo. Además de las nueces, encontrarás cantidades interesantes de omegas en los pescados azules, las semillas de lino y el aceite de oliva.

7. Hortalizas: concretamente, cebolla, puerro, ajo, zanahoria, judías, alcachofa y remolacha. Delicias de la huerta ricas en fibra soluble y almidón resistente, propiedades que les otorgan características prebióticas. Diversos estudios han demostrado las propiedades ansiolíticas de los prebióticos.

Tan importante es llenar tu cesta de potenciadores naturales de la felicidad como evitar los ingredientes que perjudican la energía emocional. Por eso, debemos evitar los alimentos que impiden la correcta fabricación de serotonina como los que producen inflamaciones o carencias nutricionales de vitaminas o minerales (B2, B6, B9, B12, Mg, Zn, Fe) como el alcohol, azúcares refinados, edulcorantes y procesados.

Las personas sensibles al gluten (sin necesidad de ser celíacos ni alérgicos al gluten) deberían evitar el trigo ya que les perjudicará sus niveles de energía y empeorará su estado de ánimo. Por ello, Xevi Verdaguer recomienda encarecidamente “incorporar cereales sin gluten ya que les puede cambiar la vida (…) el trigo sarraceno y la quinoa son mis preferidos”.

Las hortalizas son delicias de la huerta ricas en fibra soluble y almidón resistente y tienen propiedades que les otorgan características prebióticas.

Sarah Palanques Tost

 

Fueente: diario “La Vanguardia”

http://www.lavanguardia.com/vivo/20171212/433574275886/como-influye-alimentacion-estado-animo-brl.html