En la actualidad, el azúcar es un tema bastante controvertido que está dando mucho que hablar. Los perjuicios del azúcar, los límites máximos al día, que azúcar se puede tomar y cuál deberíamos evitar…

Es importante aprender a distinguir qué azúcar es del que hablamos cuando decimos que tenemos que evitarlo: el azúcar libre o añadido. Que por supuesto, nada tiene que ver con el azúcar naturalmente presente en un alimento como una fruta, un cereal o un lácteo sin azúcar.

«Ver los gramos de azúcar que contiene un producto y nada más, no aporta información suficiente porque no sabemos la procedencia de ese azúcar.»

Existe una enorme cantidad de productos que llevan azúcares añadidos, algunos de ellos fácilmente deducibles (galletas, bollería, refrescos…), pero otros no podemos saberlo a simple vista: precocinados, salados, fiambres… Por lo que tenemos que recurrir a leer el etiquetado nutricional para asegurarnos de si lleva o no.

La mayoría sabemos que las frutas tienen azúcares naturalmente presentes (fructosa principalmente) y qué cuando compramos un donut es todo azúcar añadido.

¿Pero qué pasa cuando compro un yogur y en la tabla nutricional aparece «de los cuales azúcares´´? Aquí es cuando tenemos que aprender a distinguir el azúcar natural del añadido a través del etiquetado. Como bien hemos dicho, ver los gramos de azúcar que contiene un producto y nada más, no aporta información suficiente porque no sabemos la procedencia de ese azúcar. Un producto puede tener más gramos de azúcar por 100 gramos, y ser azúcar natural y en conjunto, un producto mucho más saludable que otro con la mitad de gramos de azúcar.

Por esa razón, siempre debemos recurrir a la lista de ingredientes para detectar qué tipo de azúcar lleva el producto. Es ahí donde sabremos la calidad nutricional del producto.

¿Aprendemos a diferenciarlo? Es mucho más fácil de lo que os pensáis.

Lo primero, nos dirigimos a los ingredientes (LISTA DE INGREDIENTES) y buscamos si entre ellos encontramos la palabra AZÚCAR (o sinónimos, como jarabe de maíz, fructosa, sacarosa, glucosa, maltodextrina, etc.) Aquí llega la complicación, aunque la mayoría de las veces pone azúcar, puede expresarse con otros nombres que no conozcamos y nos lleven a confusión. Por ello, en la parte inferior especificaremos otras formas de llamar al azúcar para que las tengáis a mano.

  1. ¿Hemos encontrado la palabra azúcar? BIEN, entonces ese producto lleva azúcares añadidos. Debemos valorar cuál va a ser su consumo para escogerlo o no: si es para desayunar a diario o para un capricho puntual, qué cantidad tiene…
  2. ¿No hemos encontrado la palabra azúcar? GENIAL, entonces ese producto, en caso de llevar azúcar, es naturalmente presente. No es lo único que nos importa, también debemos analizar el resto de ingredientes.

Después, si vemos que lleva azúcar, podemos fijarnos en la posición en la que se encuentra el nombre del ingrediente. Hemos de saber que los ingredientes aparecen por orden, el primero es el que se encuentra en mayor cantidad en el producto y descendiendo. Si está en los 3 primeros puestos, la cantidad es destacable porque sería uno de los principales ingredientes (habitual en todos los cereales, galletas, bollería… que siempre lo tienen en el 2º o 3º ingrediente).

Después podemos ir a la tabla de composición nutricional y comprobar cuántos gramos tiene por cada 100 gramos. Si por ejemplo pone: 35 gramos por cada 100 gramos de azúcares, significa que un 35% de ese producto es SOLO azúcar puro, una pasada.

 

OTRAS FORMAS DE LLAMAR AL AZÚCAR EN LA LISTA DE INGREDIENTES:

  • Azúcar
  • Azúcar moreno
  • Azúcar integral de caña
  • Panela
  • Miel
  • Jarabe de glucosa o fructosa
  • Maltodextrina
  • Sacarosa
  • Dextrosa
  • Jugo de caña
  • Miel de caña
  • Miel de maíz
  • Jarabe de maíz de alta fructosa
  • Fructosa
  • Concentrados de jugos de frutas
  • Glucosa
  • Azúcar invertida
  • Maltosa
  • Miel de malta
  • Sucrosa…

LEED SIEMPRE LA LISTA DE INGREDIENTES DE LOS PRODUCTOS, ES LA MAYOR FUENTE DE INFORMACIÓN PARA DETECTAR LA CALIDAD NUTRICIONAL DE UN PRODUCTO.

 

Fuente: Fundación Alimentación Saludable

http://www.alimentacionsaludable.es/noticias