Si le toca hacer la compra para casa y llenar la nevera a partir de ahora debe tener en cuenta una cosa: comer sano sale más caro; al menos un euro al día. Así lo revela un estudio sobre dietas saludables realizado por la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Estados Unidos. El hallazgo se basa en el examen más exhaustivo realizado hasta la fecha en el que se comparan los precios de los alimentos saludables y los patrones de la dieta frente a los menos saludables.

«La gente suele decir que los alimentos saludables son más caros y que esos costos limitan mucho llevar mejores hábitos alimenticios», comenta el director del equipo investigador, Mayuree Rao. «Pero hasta ahora, la evidencia científica de esta idea no se había evaluado de forma sistemática, ni se habían caracterizado las diferencias reales en los costes», agrega.

A la batalla social contra la obesidad, que en EE UU lidera incluso la mujer del propio presidente Obama, los científicos han querido aportar datos que corrijan los desmanes incluso a la hora de llenar la cesta de la compra. El equipo de Harvard revisó los precios de los alimentos en una decena de países desarrollados, tanto si se siguen dietas sanas como si se apuestan por la comida basura. Y encontraron que quienes ponen en su mesa menús ricos en frutas, verduras, pescado y frutos secos gastan bastante más que los que se alimentan a base de procesados, carnes y granos refinados. De media, el gasto diario de los comensales más sanos supera en un euro a quienes se cuidan menos en la mesa.

Los investigadores sugirieron que las dietas poco saludables pueden costar menos, porque las políticas alimentarias se han centrado en la producción de «bajo costo y alto volumen» de productos básicos, lo que ha llevado a una «compleja red de capacidades agrícolas, almacenamiento, transporte, procesamiento, fabricación y comercialización, que favorecen la venta de productos alimenticios altamente procesados con márgenes industriales de lucro máximos». Ante esta realidad, auguran que la creación de una infraestructura similar para apoyar la producción de alimentos saludables puede ayudar a aumentar la disponibilidad y reducir los precios de las dietas más saludables. «Esta investigación proporciona el panorama más completo hasta la fecha sobre las diferencias reales de costo de una dieta sana», anotó Dariush Mozaffarian, autor y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard.

Gastar más en comer bien, aunque para algunos no parezca un dispendio, en determinadas familias puede suponer la bancarrota alimenticia. «Todos sabíamos que cuesta más seguir una dieta saludable», confiesan los autores del estudio. Si se echan cuentas, el coste por persona anual exige un extra en el súper de algo más de 400 euros. Para los responsables del informe, esta diferencia de precios es muy pequeña en comparación con el gasto económico de las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, «que se reducirían drásticamente con una alimentación sana».

Diario “El Correo”