La sociedad actual está en constante evolución y los centros educativos, como parte de la misma, tienen que adecuarse a las nuevas necesidades, asumir nuevos retos. Su función ya no se limita solamente a proporcionar conocimientos. La educación y formación en actitudes y valores, que hasta hace poco había correspondido solamente a las familias, han pasado también a ser una labor de los centros.

Este cambio ha tenido también su repercusión en los comedores escolares de los centros de enseñanza. Ya no se limitan a ser un mero restaurante sino que se implican también en la labor educativa. Además de inculcar buenos hábitos alimentarios y subrayar la importancia de una dieta sana, se deben plantear unas finalidades de carácter educativo en su organización y funcionamiento.

En una sociedad donde cada vez está ganando más importancia la comida rápida, los alimentos precocinados, que vive deprisa, sin apenas tiempo para comer, es fundamental la labor en los centros educativos. El comedor es básico para inculcar valores y objetivos educacionales: valorar la comida como una situación placentera donde podemos establecer relaciones sociales, adquirir hábitos de alimentación e higiene, conocer y aceptar pautas de comportamiento relacionadas con la comida…

En definitiva, el centro escolar, y por tanto los comedores, tienen que ser un vehículo esencial para la transmisión de valores y principios en una sociedad.

 

María Arrieta

Pedagoga de Gastronomía Baska

 

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